A veces la meditación parece algo abstracto, místico, complicado. Algo difícil sólo para unos pocos escogidos. ¿Pero qué pasa si cambiamos la palabra meditación por sentir? Todo el mundo sabe sentir, ¿no? Pues a esto se refiere la famosa atención plena (mindfulness en inglés), término que se puede cambiar por otro, quizás más adecuado: sensación plena. No quiere decir dejarse llevar por la emoción, si no sentir con los cinco sentidos. En realidad los sentidos son lo que nos conecta con el mundo, con el presente, con la vida en definitiva.
Así, la meditación y la vida sensual convergen, lo espiritual y lo mundano se hacen uno en la primavera de los sentidos: vivo con plenitud los olores, los sonidos, la sensación de tener, o mejor dicho, de ser un cuerpo; percibo el roce del viento sobre mi piel, miro y no solo veo un paisaje, una nube violeta rasgada en el cielo.
